Imagina que una marca, más allá de conseguir vender, consigue entrar dentro de ti… Tocarte el corazón y formar parte de tus emociones. ¿Es esto posible? Seguro que algunas marcas ya han llegado a conectar con tu lado emocional…

Si lees temas sobre Marketing, creación de marcas y comunicación, veras que hay una tendencia hacia un tipo de marketing: el marketing emocional. Y esto, ¿porqué? ¿Qué es el Marketing Emocional?

 

Un poco de historia…

 

El laberinto del Marketing EmocionalNo, tranquilo, no queremos hacer un post sobre historia del Marketing, pero si sentar ciertas bases (disculpad puristas del Marketing, va a ser una gran simplificación).

La evolución viene de las ventas, después de grandes momentos de escasez (como fue la época de guerras mundiales y la gran crisis del 29), vinieron épocas de bonanza y crecimiento dónde sencillamente vendiendo se conseguían beneficios empresariales.

En poco tiempo, con la complicación del mercado y aparición de competidores, no bastó con vender, teníamos que entender al consumidor. Es el momento en el que nace el Marketing. El objetivo era (y sigue siendo) entender al consumidor, saber cómo piensa y actúa, para poder ofrecerle productos (o servicios) que satisficieran sus deseos.

Con la globalización, el crecimiento económico sin precedentes (pese a la crisis) y la complejidad del propio ser humano, cada vez es más complejo conseguir conectar con el consumidor, entenderlo para que compre nuestros productos y no otros.

Se estudia el comportamiento del consumidor, se mira cómo compra… y las marcas se dan cuenta que aquellos productos o marcas que son más que una suma de atributos de producto son las ganadoras. Aquellas marcas que consiguen transmitir un componente emocional a sus productos consiguen mayor fidelidad de sus clientes y, además, ayuda en la captación de nuevos clientes. Es así como nace el Marketing Emocional.

 

Y ¿Cómo lo hago para mi empresa?

 

Piensa que, ofrezcas lo que ofrezcas, siempre existe alguien que compite contigo. Incluso en el caso más extremo en el que no tengas competidores directos, siempre tendrás empresas que ofrezcan productos sustitutivos al tuyo lo que los convierte en competencia. Siempre tendrás a alguien que quiera lo que tú tienes.

El Marketing Emocional se basa en conseguir, más allá de conquistar la mente del consumidor, llegar hasta sus emociones y conectar con las mismas. Si consigues conectar con las emociones del consumidor, el lazo que existirá entre consumidor y marca será mucho más fuerte para la competencia y, por tanto, más difícil de quebrar.

Reduce los atributos de tu producto, entiende porqué querría un consumidor comprar tus productos. Averigua qué entiende, qué ve el consumidor cuando ve tu marca. Mete todo ello en una coctelera, añade una pizca de emociones y mezcla durante un buen rato. Poniendo todo ello encima de la mesa podremos conseguir ver cómo conectar con las emociones de nuestro cliente.

No hay una sola manera, hay muchas. Una puede ser una publicidad emocional bien trabajada, una planificación de medios importante y un desembolso económico grande (¿cómo tienes el presupuesto este año?).

Otras, más económicas, se basan en generar experiencias. Es decir, generamos experiencias entorno a la marca (y sus productos) para el consumidor y consigo conectar con sus emociones. Es un camino que esta en auge y que es económicamente viable para cualquier empresa. La base es que dejamos de vender un producto para pasar a vender una experiencia entorno a nuestro producto.

Ejemplo de Coca Cola

Parece fácil, ¿no?

 

¿Conseguiste enamorar a tu pareja? ¿Y mantener la relación? ¿Durante muchos años? Y… ¿fue fácil? En absoluto, seguro… Pues la relación emocional que construyas con tus clientes es igual de difícil de generar e igual de difícil de mantener, pero genera vínculos estables y duraderos.

Para finalizar, un consejo: conseguir conectar con las emociones es importante, mantener el contacto emocional es básico pero siempre, absolutamente siempre, será capital la honestidad. Si construyes tu marca entorno a unas emociones que no eres capaz de transmitir, no te las crees y no conectas con ellas, no esperes que tu cliente lo haga.